Historia

Según datos del párroco de la Iglesia de San Pedro Apóstol, fechados en 1787, encontraba ubicación a unos escasos metros de la última casa del Barrio del Castillo, en la bifurcación del camino de San Jerónimo y de Buenache, y que perteneció a la casa y familia de los Dávilas muy vinculados a los Condes de la Ventosa.

La hermandad que contaba con poco más de cincuenta cofrades todos ellos relacionados con el oficio de la lana y derivados, terminaría despareciendo, pasando estos a engrosar la hermandad de abajo, es decir la hermandad de gloria del santuario antes reseñado. La ermita no contaba con tanta antigüedad, probablemente construída poco después de nacer el Santo Oficio, y era de reducidas dimensiones, siendo su final acabar siendo pasto de las llamas el 10 de agosto de 1706, fecha en que las tropas inglesas al mando del general Hugo de Wildham, acaban con ella tras permanecer varios días en la ciudad apoyando la sucesión al trono del Archiduque Carlos de Austria. La talla fue salvada, y trasladada a la capilla del Perpetuo Socorro de la Iglesia de San Felipe Neri, debiendo ser su triste final perecer igualmente quemada en la plaza que se abre ante esta Iglesia, al comienzo de la Guerra Civil Española.

La hermandad tenía totalmente prohibido el desfilar procesionalmente salvo el día de la festividad de los Dolores de la Virgen, recorriendo el camino que iba desde su ermita hasta la Iglesia de San Pedro, donde se celebraban los cultos oportunos, regresando al día siguiente realizando el mismo itinerario. Tampoco lo podía hacer en caso de epidemias o calamidades.

Estatutariamente, los cofrades tenían obligación de acompañar a los reos condenados por el tribunal de la Inquisición, y se les llamaba por ello, “Soldados de la Fe”. Vestían capuz sin armar negro, túnica morada y cordón amarillo, con un escudo prendido del pecho con los símbolos de la Pasión. Eran igualmente los encargados de aportar la leña en los autos de fe, y de recoger posteriormente las cenizas, celebrando en los días posteriores misas en sufragio de las almas de los condenados que en el trance de su muerte se hubieran arrepentido, y sólo con esta premisa.

Por tanto, la Cofradía de la Virgen de las Angustias actual, que procesiona en los días  de la Pasión de Cristo en Cuenca, nace como consecuencia de incorporar a nuestra Semana Santa una imagen de la Virgen que mayor devoción despierta en nuestra ciudad y provincia, arrastrando una honda tradición y culto desde siglos atrás. Es claro  además que no se pretende que sea la hermandad del Santuario la que desfile en la Semana Santa, por no ser esa su vocación fundacional. Pero no es menos cierto, que la iniciativa de incorporarla a los desfiles procesionales en los días de la Pasión, parte de un grupo de miembros de la misma, tal vez herederos de la cofradía que desapreció en el siglo XVIII, dándose además la circunstancia, de que desfiló hasta 1925, con su talla originaria. Además, se han encontrado coincidencias nobiliarias en familias que tanto en la desaparecida casi dos siglos antes como en la actual, actuaron como benefactores, sufragando los costes de cultos a la misma imagen titular de la Virgen de las Angustias, atribuida por algunos a Francisco Salzillo por la calidad de la talla y la existencia de similitudes con su marcado estilo escultórico. Esta posibilidad de herencia entre dicha cofradía y la actual, constituye una línea de investigación en estos momentos abierta y en pleno proceso de estudio.

Como decíamos anteriormente, el culto a la Virgen de las Angustias, ha venido teniendo lugar en Cuenca, desde siglos atrás, siendo actualmente la patrona de la provincia. Y es que en general, el culto a la Santísima Virgen en sus Dolores, nace desde casi el mismo momento del nacimiento de las hermandades y cofradías.

La cofradía de la Virgen de las Angustias de Cuenca, gozará del apoyo de un benefactor, D. Sixto Martínez Rozas, que poco después de la fundación de la Hermandad, donará una imagen de la Virgen de las Angustias, de gran belleza. La Madre, sostiene con la mano derecha la cabeza de Cristo, y con la izquierda, el brazo del Hijo muerto. En 1927, el paso procesional es trasladado desde la Iglesia de San Andrés hasta la parroquia de “El Salvador”, donde permanecerá en lo sucesivo, ocupando la capilla segunda a la derecha del Altar Mayor. En estos años, y hasta la contienda del 36, el paso procesional era portado por doce banceros, ocho de los cuales ocuparán el lugar de honor para portar procesionalmente la sagrada imagen mediante subasta, pagando por ello ocho pesetas, siendo ocupados los cuatro puestos restantes por riguroso orden de antigüedad. Se funda inicialmente con cien cofrades, aumentando este número de forma rápida en los años siguientes, y logrando ser en poco tiempo y hasta nuestros días la cofradía más numerosa de la Semana Santa de Cuenca. Los hermanos se organizaban en tras categorías: Fundadores, Numerarios y Protectores. En pocos años, la cofradía adquiere una capacidad económica importante, gracias a las contribuciones anuales de sus miembros, las subastas para los desfiles procesionales y el gran número de donativos que se recaudaban fruto una vez más de la gran devoción a la Virgen de las Angustias en la ciudad de las dos hoces.

La uniformidad de esta cofradía ha variado a lo largo de los tiempos. Inicialmente, vestían los nazarenos túnica morada, y cinturón y capuz azul celeste. El escudo de la hermandad era una cruz negra trilobulada.

La Guerra Civil española, dará al traste con la Semana Santa de Cuenca, como ocurrió en otras ciudades españolas, produciéndose en los primeros días de la contienda la quema en las calles de la mayor parte de los pasos procesionales, incluido el de esta cofradía.

En 1940, se comienza un profundo proceso de reconstrucción de los desfiles, con el encargo generalizado de nuevos pasos para la Semana Santa de Cuenca. Se sabe que en 1940, se celebraron procesiones, la mayor parte de ellas de forma precaria e incluso sin imágenes. La Cofradía de la Virgen de las Angustias, lo hará hasta 1942, con una imagen de la cual no hay constancia ni dato conocido actualmente. Y a partir de este año, con la talla actual, obra del imaginero conquense y numerosas veces premiado a nivel nacional D. Luis Marco Pérez, que según palabras suyas, logrará con esta creación imaginera, la mejor obra de su carrera.

Los nuevos estatutos aprobados a partir de 1939, han sido elaborados a partir de los que son de aplicación en la Hermandad de la Macarena de Sevilla, que ha remitido a petición de los directivos del momento, las Reglas por las que se rigen, debido a la relación personal de alguno de ellos con los órganos de gobierno de la hermandad sevillana.

En 1948, la cofradía recibe el título de “Real”, habiendo recibido meses antes el de “Ilustre” por decreto episcopal. Por ello, a partir de ahora, pasará a denominarse “Real, Ilustre y Venerable Cofradía de Nuestra Señora de las Angustias”.

En 1950, se unifica con otra perteneciente también a la Semana Santa de Cuenca, la Venerable hermandad de la Virgen de la Amargura con San Juan Apóstol, cofradía esta última que atraviesa momentos difíciles que hacen peligrar incluso su propia existencia. Esta unificación, único precedente conocido, se prolongará desde 1950 hasta 1955, momento en que vuelven a escindirse una vez garantizada la viabilidad de la segunda de ellas. Es precisamente en 1950, cuando se modifica la uniformidad procesional. Vestirán a partir de ahora los cofrades túnica morada sin cola, provista en su parte delantera de alto en bajo, de una fila de botones en rojo de 15mm de diámetro, separados cinco centímetros, con tres de estos en cada bocamanga; capuz negro; fajín rojo de 10cm de anchura; y en lugar de la cruz negra trilobulada, escapulario de fondo negro y cintas moradas, yendo ribeteadas ambas estampas en oro, en una de las cuales aparecerá la Encomienda y en la otra el sagrado corazón de la Santísima Virgen con un dolor.

Durante estos primeros años de refundación, se realizan numerosos sorteos benéficos que tienen como finalidad recaudar fondos extraordinarios para acometer los números proyectos que la Cofradía tiene planteados, destacando la rifa de mulas.

En 1957, con una hermandad ya plenamente consolidada y con una capacidad económica notable, se estrenan nuevas andas procesionales, que supusieron una inversión cercana a las doscientas mil pesetas del momento, confeccionadas íntegramente en maderas nobles como el ébano, y plata. Son las que actualmente desfilan cada Viernes Santo, y son consideradas como las mejores de la Semana Santa de Cuenca. Su elevadísimo coste para el momento, hizo que las arcas de la hermandad se resintieran profundamente, si bien en pocos años la situación se normalizó.

En los años cuarenta y cincuenta, la Real, Ilustre y Venerable Cofradía de Ntra. Sra. de las Angustias, cuenta con un buen ramillete de instituciones y personas destacadas socialmente que forman parte de su cuadro de Honor, actuando como Hermanos Mayores Honorarios por su actitud benefactora. Es el caso de la Excma. Diputación Provincial, el Ayuntamiento de Cuenca, la Comandancia de la Guardia Civil y personas como Francisco Ruiz Jarabo, Ministro de Trabajo del Régimen de Franco. Precisamente, la Benemérita institución, desde estos años y hasta nuestros días, ha venido participado en el desfile de Viernes Santo, con el acompañamiento de un piquete de guardias civiles que prestan escolta y honores  a la imagen de la Virgen de las Angustias.

En 1959, la uniformidad procesional es nuevamente modificada, desapareciendo la botonadura roja, sustituyendo el fajín por otro de color negro y sustituyendo el escapulario por un escudo de gran complejidad pero a la vez de gran belleza, transformación que se mantiene en la actualidad. Los cargos que desempeñan algún cometido especial durante la procesión, lucen además capa azul celeste con embozo negro y la histórica cruz trilobulada prendida en el lado derecho a la altura del corazón.

Otro aspecto que ha variado a lo largo de los años, ha sido el lugar de incorporación de esta cofradía al desfile procesional. Hasta 1971, se iniciaba desde la Iglesia de “El Salvador”. En los años siguientes, desde la Iglesia de San Andrés. A partir de 1987, desde la Catedral de Cuenca. Y finalmente, desde 1991, desde el Convento de las RR. MM. Concepcionistas Franciscanas de la Puerta de Valencia, sede de salida que se ha convertido en entrañable e imprescindible para esta cofradía, habiéndose creado unos lazos sumamente estrechos con la Orden.

En 1976, se incorpora a la hermandad un segundo paso procesional, que bajo el título de “Paso de Cristo Descendido”, representa el momento de la Pasión del Señor en que Éste yace muerte a los pies de la Cruz, en compañía de la Madre, María Magdalena y San Juan Evangelista, obra de discípulos del escultor Marco Pérez. Este paso de escasa calidad artística no será del agrado de los cofrades, y en 1987, desfila en su lugar un nuevo grupo procesional obra del escultor conquense Vicente Marín, que encuentra ubicación durante el año en la Iglesia de la Virgen de la Fuensanta.

La imagen de la Virgen de las Angustias, recibe veneración durante el año es su sede canónica, en la Parroquia de la Virgen de la Luz, que lleva esta nombre por acoger entre sus muros a la patrona y alcaldesa de honor de la ciudad, lugar donde recibe los cultos ordinarios y extraordinarios a lo largo del año.

Cabe destacar actualmente, junto a los cultos y veneración que se rinde a lo largo del año a las imágenes titulares, la amplia actividad paralela que se produce en el seno de la cofradía, de índole cultural, histórica y antropológica, con la publicación entre otros, de un libro anual que bajo la denominación “Cofradía”, se encarga de relatar su historia por etapas, desde su fundación hasta nuestros días. Se conforma como un gran proyecto de investigación que refleja datos y hechos incardinados en la propia sociedad conquense y en la Semana Santa en general, aportando incluso documentación que como testigo de los hechos de la más honda celebración de la ciudad, es inédita en la mayor parte de los casos.

La Real, Ilustre y Venerable Cofradía de Nuestra Señora de las Angustias, cuenta en la actualidad con casi cinco mil cofrades censados, participando en el desfile procesional en torno a dos mil. Desfila en la Procesión “En el Calvario”, el día de Viernes Santo. Inicia su recorrido en torno a las dos de la tarde desde el Convento de la Madres Concepcionistas Franciscanas, donde retorna siete horas después. Es especialmente emotivo el momento de la salida de la Cofradía en procesión, donde miles de personas se congregan para asistir a la salida de la Virgen que es refugio espiritual de los conquenses, mientras suenan los acordes del himno nacional, por ostentar el título de Real. Y la llegada, reviste igualmente momentos de especial emotividad, cuando las hermanas de la congregación franciscana reciben a la Santa Virgen con cánticos especialmente elaborados para la ocasión, momento en que de nuevo, miles de personas aguardan expectantes para ver por última vez a la Virgen de sus promesas recorriendo las calles de la ciudad.

Cada paso procesional es portado por cuarenta banceros. La mitad de ellos, ostenta su lugar por riguroso turno de antigüedad en la cofradía; los restantes lo hacen  a través de subasta que tiene lugar en la Junta General Ordinaria que la Hermandad celebra el domingo siguiente al de Resurrección, es decir, con un año de antelación.

Actualmente, destaca el proyecto que la cofradía está llevando a cabo consistente en la construcción de un nuevo retablo para la imagen de la Virgen de la Angustias en su parroquia, que será elaborado al estilo de los retablos del siglo XVII, acorde a la línea arquitectónica de la seo donde recibe culto durante cada día del año.

                                                                                              José Manuel Vela Velasco

 

 

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Real Ilustre y Venerable Cofradia de Nuestra Sra de las Angustias

El día 5 de abril de 1925, se celebró en Cuenca la primera reunión oficial de la Venerable Hermandad de Nuestra Señora de las Angustias, un día después de su aprobación episcopal. En aquel entonces, la imagen titular era venerada en la Iglesia de San Andrés Apóstol, hoy desaparecida para el culto. Esta cofradía, cuya existencia oficiosa puede datarse décadas antes y que tal vez pueda ser heredera de otra existente en el siglo XVIII  –análisis que más adelante afrontaremos- desfilará en la “Procesión de los Misterios Desarrollados en el Calvario” en las horas centrales del Viernes Santo, desfile que nace en 1902 dentro de la profunda reforma experimentada por la Semana Santa conquense en los albores del siglo XX, y cuya transformación devendrá hasta la contienda Civil del 36. 

A pesar de fundarse oficialmente en el año veinticinco como antes indicábamos, ya desde 1903, hay constancia de la participación de un paso procesional con una talla de la Virgen con Cristo en su regazo en la mencionada Procesión de Penitencia del Viernes Santo. Esa talla, no era todos los años la misma. En ocasiones, desfilaba una con sede en el Santuario mariano de la Virgen de las Angustias de la ciudad de Cuenca, perteneciente a una hermandad que no procesiona en los días de la Semana Santa por ser una hermandad de gloria, con la misma denominación, y que es actualmente lugar de visita obligada para las gentes de Cuenca en el día de Viernes Santo, rindiendo culto a una imagen enlutada de la Virgen que es velada por numerosas personas durante todo el día y la madrugada del Sábado Santo.  Pero las más de las veces, al menos hasta 1925, lo hacía otra con sede en la Iglesia de San Felipe Neri, procedente de la Ermita de la Virgen de las Angustias de arriba, levantada en el Camino de los Jerónimos, fuera ya del núcleo de población de Cuenca, en la parte más abrupta de la ciudad. Por tanto, contamos al menos con la certeza de dos hermandades antiguas en Cuenca, que rendían culto a la misma advocación de la Madre de Dios.